Esta mañana cometí el error (de novato que realmente es lo que soy) de colocar el hide demasiado cerca de los posaderos, y como ya se sabe, la avaricia rompe el saco y esta mañana se cumplió, una hora esperando y solo los escuchaba pasar, fue cambiar de lugar al mismo que el otro día y aparecer los pájaros en poco mas de 15 minutos, la pena es que justo cuando entraron y comenzaron a acomodarse nuevamente en los posaderos, una ráfaga de aire levantó la tela de camuflaje con la que cubro el «hide» espantandolos de nuevo, esta vez ya fue definitiva porque el viento hizo acto de presencia y los movimientos del hide eran muy evidentes, decidí dar la sesión por finalizada con 5 fotos, dos de ellas estas, de la que tenía ganas.

Abejaruco con el desayuno