Martín Pescador

No es la foto del siglo, ni mucho menos, pero la experiencia de la toma fue
interesante.

Llegamos al posadero sobre las 6.30 y poco después de montar los hides (el mio se abre y listo) vimos que el cielo se oscurecía y comenzaban a sonar truenos, decidimos quedarnos un rato a ver si pasaba, pero no solo no pasó si no que empezó a llover ya granizar, afortunadamente el pseudohide de decatlhon aguantó así como las telas de camuflaje que compré hace un par de semanas en los gitanos por 1€ /m, perfectamente impermeables, lo cierto es que estar en el cauce de un arrollo bajo una tormenta no es nada aconsejable, aun conociendo el lugar y sabiendo que el cauce nunca será importante, impone bastante, sobre todo teniendo un trípode de metal entre las piernas, y aunque no se veían rayos, una tormenta es una tormenta :S.

Un ratillo después de disfrutar del paisaje desde el hide, dejó de llover, y se hizo un poco de luz, poca la verdad, y cambiamos los hides de lugar (creemos que estábamos siendo demasiado descarados) y al poco se posó el martín, al que sólo pude tomar esta foto con el flash.

Al regresar al coche descubro con sorpresa que la rueda trasera derecha estaba pinchada, y justo cuando comienza a caer una fina lluvia, después de sacar todo lo del maletero del 4×4 logramos cambiar la rueda en poco tiempo, reanudando nuestra foto-tarde dirigiéndonos a la Dehesa de Abajo, ya que era tarde y los atardeceres allí suelen ser espectaculares.

Cuando llegamos nada espectacular, un par de fotos que no dicen apenas nada, desafortunadamente dejé el angular en casa.

Ya regresábamos a la casa cuando vimos «la foto» de la tarde, un contraluz de unas cigüeñas con el sol dorado justo detrás, afortunadamente esta serie nos salvó la tarde.

Martín Pescador

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *